Derechos, Economía y Política en la gestión del derecho de propiedad intelectualLa Ley de Economía sostenible, presentada por el Gobierno hace unos días, introduce en el último momento una disposición adicional que da posibilidad de eliminar o imposibilitar el acceso a determinadas páginas de Internet. Para ello se prevé la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual, bajo el amparo del Ministerio de Cultura, que sería el encargado de restringir o interrumpir el acceso.
De ser aprobada la ley, en los términos que se ha presentado, esta Comisión podría obligar a los operadores a identificar a aquellos responsables de páginas que realicen actividades ’ilegales’ según su criterio, como en su caso serían los sitios web de enlaces a contenidos no autorizados por aquellos que tienen derechos de propiedad intelectual sobre los mismos.
La gota que colma el vaso
La introducción de esta disposición, que se hace en el último momento, hace saltar todas las alarmas en la comunidad internauta que ve una vez más como se anteponen derechos e intereses, que siendo legítimos, se quieren perpetuar en base a anteponerlos a otros que son fundamentales.
Este hecho actúa como una gota que desborda un vaso que estaba precedido, tras la aprobación en 2006 del Canon Digital que legaliza las descargas entre particulares, por las reiteradas negativas del gobierno a escuchar a los internautas, a pesar de haberlo solicitado de forma expresa ante los Ministerios de Industria y de Cultura.
El debate sobre la ley se plantea primero en foros especializados, donde se propone un decálogo o manifiesto, de aquí salta a las redes sociales a los blogs y a los webs actuando como una cerilla que inflama la conciencia de los ciudadanos.
Finalmente son los medios de comunicación los que, haciendose eco del sentir de millones de ciudadanos, consiguen evidenciar ante la opinión pública y la clase politíca que estamos ante un asunto de mucho más calado que el previsto por un ejecutivo que solo escuchó a los intermediarios de la Cultura.
Conflicto de derechos
Nadie admitiría hoy que una Agencia del Ministerio de Cultura pudiese intervenir nuestro teléfono para averiguar si escucho algún contenido protegido sin que un juez lo autorice, porque el derecho a la intimidad y a la privacidad son derechos fundamentales.
Tampoco admitiríamos, que esta comisión y sin la intervención de un juez, pudiese ordenar el cierre de páginas como Google donde hay millones de enlaces a contenidos con derechos de propiedad intelectual sin que sus propietarios lo hayan consentido, porque la libertad de expresión y el derecho a la información son derechos fundamentales.
Por tanto no se trata de restringir los derechos de nadie sino de mantener nuestros derechos fundamentales, también en Internet. Por tanto no se cuestiona la Propiedad Intelectual, todo lo contrario, solo pedimos que haya control judicial cuando se toman decisiones que afectan a estos derechos fundamentales.
Un modelo económico en pleno cambio
Los grandes intermediarios entre el autor y el ciudadano (productores, editoriales, gestores de derechos) han vivido durante décadas de un modelo consistente en replicar contenidos de éxito (películas, música, libros) en industrias complejas (imprentas, estampación) aplicando un margen comercial sobre un soporte físico que tenía un coste. Todo ello sin obviar otras actividades como la promoción, producción, exposición, etc. que siguen teniendo sentido y agregando valor en la actualidad.
En este mundo digital e interconectado a través de Internet nos encontramos de repente con que el coste de la copia, el coste de almacenamiento, se aproxima drásticamente a cero. Copia que puede hacerla cualquier persona con un simple click junto con contenidos que pueden ser digitalizados por cualquier ciudadano. Esta realidad permite que cualquier contenido se pueda reproducir de forma ilimitada en cualquier ordenador, en cualquier parte del mundo y accesible.
Estos cambios en la tecnología esta dejando inservibles a los soportes tradicionales. CDs, DVDs, Libros, … empiezan a ser objetos inútiles y prescindibles para millones de ciudadanos.
Resulta muy complejo generar valor sobre algo como la copia o como el aire cuyo coste es cero y que estan al alcance de todos en todas partes. Es importante anotar que hablo de coste no de valor.
Sin embargo este aire fresco, que permite a los contenidos circular de forma libre en la red, añade un gran valor para el creador ya que le permite hacer una gran difusión de su obra y llegar a millones de personas a un coste muy bajo. Personas con la que luego, el creador, puede rentabilizar su esfuerzo en base a otros elementos únicos como son los conciertos, las experiencias 3D o comercializando elementos que no pueden digitalizarse (merchandaising, …).
También hay valor para aquellos que facilitan al ciudadano la gestión (organización, acceso, escucha) de estos millones de contenidos al igual que ha sucedido con las radios en tiempos pasados. Servicios que buscaran su modelo en canales de pago bien para el oyente o bien para los que pongan su publicidad en ellos, sin olvidar los canales públicos financiados desde nuestros impuestos.
El todo gratis para el ciudadano no es necesariamente malo y puede ser sostenible e interesante para la industria, basta fijarse en la radio o en la televisión.
El valor social de compartir y conocer
Ninguna empresa, ningun gobierno hubiese sido capaz de poner en marcha la ingente tarea y trabajo de digitalización que se ha realizado en apenas una decada gracias a la labor altruista y desinteresada de millones de ciudadanos. Personas que han dedicado y dedican su tiempo, su esfuerzo y su trabajo a esta labor de digitalización sin ningun interés económico.
Las sociedades entienden, porque así nos lo han transmitido nuestros mayores, que compartir y el libre acceso al conocimiento son valors positivos para el desarrollo social. El beneficio social y económico que se ha conseguido es mucho mayor que el daño que puedan sufrir las industrias y personas afectadas en materia de propiedad intelectual. No tenemos autoridad moral por tanto para criminalizarles aunque la ley nos lo permitiese.
Si que entiende el usuario de internet que hay un sector en crisís al que es necesario ayudarle. El internauta entiende el cambio profundo de modelo que exige desarrollar planes de reconversión para estos sectores y profesionales.
Los estados inteligentes se aplican a ello desde esta perspectiva, utilizando los impuestos y ayudas públicas tal y como se ha hecho en el pasado con otras reconversiones industriales.
No se pueden parar los avances tecnológicos
Cuando se invento la imprenta los poderes establecidos sufrieron una convulsión similar a los que esta provocando Internet actualmente. Algunos impresores fueron quemados en la hoguera, algunos reyes prohibieron su uso. Sin embargo la razón se ha impuesto, el mundo cambio a mejor.
Aparecio Napster y se cerro con la ley existente, esto dio lugar a los P2P que ya no es tan facil cerrarlos con algunas leyes, ahora se intenta cerrar los servidores de enlaces pero ya hay programas que permiten el P2P sin servidores centrales, se quiere observar determinados puertos sin saber que pueden cambiar a otros más intimos compartidos con el correo electrónico o la voz IP . Se quiere cortar las webs o cortar la conexión como en Francia sin saber que los ciudadanos se organizaran y compartiran sus wifis o simplemente anonimizaran los accesos de las descargas.
Por tanto hay que mirar hacia adelante desde una realidad tenologíca que es tozuda y que invita a dejar de pensar en ponerles puertas al campo (Internet) y pensar más en como hacer que el campo (Internet) sea un medio sostenible en el medio plazo para todos.
Nuevos modelos de gobernanza
Estamos ante un cambio profundo que exige poner en marcha modelos de gobernanza que ya se están aplicando en la red de los cuales deberían aprender gobiernos y políticos. Modelos que se basan en escuchar a todos los que tienen algo que decir antes de legislar, que practican la transparencia en todas las fases de su proceso, que tienen claro los derechos que convergen o confluyen en cada actuación y que aunque su marco de actuación es local deben de pensar en global porque el mundo ya es global.
A modo de conclusión decir que donde algunos ven piratas yo veo oyentes, espectadores, lectores e investigadores. Donde algunos ven el fin de la creatividad yo veo un vergel por descubrir de creatividad y de contenidos. Donde algunos ven desastre y crisis económica yo veo un océano de oportunidades para aquellos que quieran explorar e innovar nuevos productos y servicios.
Por tanto eliminemos sin reparos la disposición final primera para hacer sostenible la Ley de Economía y empecemos a debatir con todos y para todos.
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